Tuesday, January 09, 2007

Del amor y la vida

Hace no mucho escuchaba a una querida amiga entre lágrimas y desconsuelo, liberar muchas de sus angustias y frustraciones. Dicen que el amor duele, y hay un sólo amor que duele más que el no correspondido. El amor traicionado. Su historia es muy parecida a la que muchos han vivido, así que no vale la pena detallarla. El punto es que vamos por la vida creyendo en las famosas mentiritas blancas, vivimos y creemos realmente en la política del “amor que no ve, amor que no siente”. Muchas personas creen que el romper corazones y el que te lo rompan, es parte de la vida, como caerse de la bicicleta o coger la gripe. Muchos creemos que un “lo siento” siempre es suficiente, y cuando no lo parezca, es porque hace falta aderezarlo con tiempo. Mi amiga me preguntaba secándose por enésima vez las lágrimas: ¿qué demonios busca un hombre en una mujer? ¿Qué quiere? ¿Qué lo hace feliz y le hace desear darlo todo por una mujer? Lo primero que pensé fue que no hay una respuesta universal para esa pregunta. Diablos, millones se hacen esa misma pregunta acerca de las mujeres también y no veo un manual rondando la red. Cada hombre, así como también cada mujer, le dije, busca cosas diferentes. Desde lo más vanal, hasta lo más espiritual. No todos los hombres somos iguales, por ende no tenemos ni los mismos gustos ni las mismas aspiraciones, mucho menos aun, los mismos valores, ideales y principios. Así que quien comience diciéndote: Todos los hombres. . . Así son todos. . . Siempre es lo mismo con los hombres. . . tan solo dile: estas hablando sonseras. Son palabras peligrosas e irresponsables: siempre, todo, nunca. . . Recuerdo que un día una tía mía renegaba con mi tío y dijo, ¡todos los hombres son unos idiotas! Y mi abuelo medio sonriendo dijo casi susurrando: “No todos, algunos se quedan solteros”. Me hizo tanta gracia en su momento esa ocurrencia. Pero bueno, me demuestra que todo depende de las perspectivas. Mi abuelo vivió desengañado del amor. Un amor mal pagado como solía decir él. Mi tía probablemente a las pocas horas estaba ya acurrucada al lado de mi tío considerándolo el hombre más maravilloso. Así es el amor.

Yo he considerado siempre, tal vez por ser hombre, que la mayoría de hombres somos complicados en nuestra simplicidad. No le damos mil vueltas a las cosas, no nos fijamos en los detalles, las cosas que tomamos en cuenta son las dichas y escuchadas, no conocemos el concepto de “se sobreentiende”, para nosotros no hay nada tácito. Cuando una mujer está visiblemente deprimida o triste y su pareja le pregunta ¿te pasa algo? Lo más seguro es que responda: Nada. Acá viene lo interesante. Los hombres hacemos una de dos cosas, o tomamos esa respuesta como verdadera y seguimos con nuestra vida, o tomamos esa respuesta como falsa y nos frustramos y enojamos con ella, por pregonar el espíritu de conversar y compartir, para luego guardarse las cosas. Mientras tanto, las mujeres muy probablemente dieron esa respuesta por una de dos razones también. O bien consideran que él debiera saber por qué es que está así, y si no lo sabe, entonces no tiene ningún sentido decírselo, o bien porque la consideran una pregunta tonta, pues es obvio que tienen algo, por ende se acogen a la política de: “a una pregunta ridícula, una respuesta igual”. Y la verdad es que esto sucede mucho porque realmente nosotros no tenemos ese “sexto sentido” que dicen que tienen las mujeres. Ese que les hace entender y saber las cosas tan solo por los gestos o las miradas, sin necesidad de decirlas o escucharlas. Nosotros síi necesitamos muchas veces, sobretodo a lo que se refiere a sentimientos o apreciaciones, decirle sin decirlo a las mujeres: “A ver, como para bruto, explícamelo”.

Al final este no era un post para hablar sobre las diferencias entre hombres y mujeres, ni tampoco para hablar de amor. A decir verdad no sé cual es la intención. Me senté tan solo a escribir recordando a mi amiga y su situación. Me puse a pensar un poco en mi vida amorosa. Guida ha sido estupenda conmigo. Ha sido paciente. Ha sido una roca cuando necesitaba apoyarme. Ha sido blanda cuando necesitaba recostarme, repensar las cosas o descansar. Ha sido calida, cuando necesitaba refugio y ha sido amorosa incluso tal vez cuando yo no lo era. Es verdad que como buen hombre algunas veces le he hecho derramar amargas lágrimas, confundirla y cansarla. Pero también es verdad que nunca se dio por vencida, que nunca renunció a mí y que siempre confió en mí. Logrando así que yo confiara en mí. Podría decir que le debo mucho, pero la verdad es que cuando se ama no se cobra ni se debe, solo se da y se da. Eso me lo enseñó ella.

Mi más grande anhelo fue siempre el ser feliz. Desde niño lo que más quería para mi vida, era que fuera feliz. Y muchas veces se lo dije a ella. Y otras tantas ella me preguntaba: ¿y qué es lo que te haría feliz? Lo lógico habría sido que supiera la respuesta a esa pregunta. No la sabía. Hasta que un día dejo de preguntármelo. Y como buen hombre pensé, “ya no le importa”, “ya no le interesa mi felicidad”, “se aburrió”. Pero no, como ven soy simple, como buen hombre, y mis primeras respuestas fueron simples. Luego entendí que la razón era totalmente contraria a lo que creía. Ya lo sabía. Ya lo había entendido. Pero como buena mujer también, no planeaba decírmelo. Debía descubrirlo por mí mismo. No tenía sentido decírmelo.

Hoy lo he entendido. Y sé qué es lo que necesito para ser feliz. Sé qué es lo que me hace feliz. Y en esas voy. Y sé también que, para ser completamente feliz, debo también hacer feliz a mi mujer, porque un hombre jamás será feliz si su pareja no lo es. Así que trata de ser feliz y comienza por hacer felices a quienes te rodean y principalmente a tu pareja. No generalices nunca. Tenemos rasgos comunes que debes aprender a identificar tal vez, pero somos distintos en muchos niveles. Entrégate a tu relación y sé fuerte y persistente mientras lo merezca. Nunca consideres que es mucho esfuerzo o mucho sacrificio o mucha dedicación. Nunca es mucho. Solía antes creer que Guida esperaba o pedía mucho de mi. Finalmente me di cuenta que de ser así, igual vale la pena, porque ella vale mucho.

3 Comments:

Anonymous Gabriela said...

El amor es todo y todas hemos sufrido por amor mil veces y tienes razon, pecamos de generalizar y dejamos que el resentimeinto y las lagrimas no nos dejen ver el siguiente y tal vez verdadero amor que viene a tocarnos la puerta. Tus palabras me dan una nueva perspectiva para entender a mi pareja y lograr que me entienda. Sigue escribiendo que de hecho estoy recomendando tu blog. Me parece excelente

12:01 PM  
Blogger Jorge Hinostroza said...

¿Y las cajas de chela que le debes a chino?
Ese amor no era muy puro. :)

3:28 PM  
Blogger pensando con el corazon said...

Una vez, alguien me dijo que éxito de las parejas era el tener en cuenta que uno no se "casa" para ser feliz sino para hacer feliz al otro...

Si analizas un poco este pensamiento, aparentemente "tonto"... no está nada mal, porque el ver feliz al otro... es lo que realmente nos hace sentir bien.. o no?

Un saludo

Sarsillo

4:29 AM  

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