Wednesday, January 03, 2007

Refuerza tus destrezas

Muchas veces me pierdo en algunos sueños, pero más veces aun me pierdo en algunos recuerdos. Podrá pasar alguna vez tal vez que me sorprendan con una sonrisa en el rostro, y me lancen entonces esa clasiquísima frase que dice "el que solo se rie, de sus maldades se acuerda". Pero realmente distará mucho de ser ese el motivo de mi sonrisa. (Al menos la mayoría de las veces). Y es que probablemente sea el caso que ande perdido en alguno de mis tantos gratos recuerdos de niñez, que probablemente serán algunos de ellos temas de siguientes posts (ya que muchas cosas aprendi de niño). No planeo en estos posts describir o hablar especificamente de nadie de mi familia. Si toman costumbre de leer estos pequeños posts, iran conociéndolos de a pocos.
Una de las primeras cosas que aprendí en esta vida, se dio por el ejemplo mas no por la palabra. El amor y preocupación de mi padre por sus hijos. Es verdad que algunos errores cometió, pero bueno, es parte del ser padre, se cometen erroes, se tiene aciertos, y al final del día la balanza ha de inclinarse hacia el lado de los aciertos si es que fuiste un buen padre. En su caso creo yo que sencillamente los aciertos no sólo inclinaron sino que tumbaron hacia ese lado la balanza por el peso.
El motivo de este post es que estuve recordando hace unos minutos (ya pasa de la media noche) la ocasión en que gané un concurso de pintura. Estoy hablando de mis tiernos 7 u 8 años probablemente. Al enterarse mi padre, me felicitó y me entregó unos estilografos que tenía, para que los use. Anteriormente, cuando tendría unos 5 o 6 años me enseñó a sumar y restar. Aparentemente lo aprendí rapidamente, porque al poco tiempo ya me estaba tomando las tablas de multiplicar (las cuales tenía que saber "al dedillo" como él me decía, sino no había premio. Y así seguimos y seguimos hasta que volteaba Baldores en los veranos (como todas mis hermanas lo habían hecho antes) y la matemática se hizo un juego de niños en el colegio, y una destreza para mí. Por otro lado, mi primer contacto con la literatura se debió a que mi adorada madrina, para mi 6to cumpleaños me regaló una serie de cuentos ilustrados muy bonitos. Entre ellos, el que más me fascinó fue uno que se llamaba "Miguel Strogoff". Lo leía y releía, hasta que a los pocos días, mi padre se aparece tendiéndome un libro pequeño, auqnue algo grueso y verde y me dice, acostúmbrate a leer el libro de verdad y no los resúmenes. Algo me cautivó respecto a la idea, y lo leí. Me fascinó. ¡Quién mejor para darte la bienvenida al mundo de la literatura que Julio Verne! Desde aquella vez quedé fascinado con la lectura. Por cierto, aun conservo ese libro. 24 años después. Es uno de mis más preciados bienes. Ya en secundaria, en segundo o tercer año, no recuerdo bien, gané un concurso de redacción. Al día siguiente me regaló un block, y me dijo que debiera escribir en él de lo que quisiera y se me ocurriera, y perfeccionarme. Así lo hice cada vez que podía.
Nunca me gustaron mucho los concursos, es por eso tal vez que recién en 4to año de secundaria participé en mi primer concurso de matemáticas. Quedé en 11vo puesto a nivel distrital. ¡Una estadía en Puerto Azul fue el premio que obtuve! Lástima que no regalaban los pasajes para llegar allá; jamás fui. He aquí que viene mi más grande recuerdo con mi padre. Participé nuevamente en aquel concurso al siguiente año, mi padre nos acompañó al evento (participó también mi hermana Magali) y esperó con nostoros los resultados. Cuando me anunciaron como ganador corrió (como nunca lo había visto correr creo yo) con los brazos abiertos a abrazarme, emocionado y orgulloso el hombre. Yo estaba que ni me lo podía creer obviamente. El premio fue un pasaje Lima-Miami-Lima. ¡Esta vez me dieron los pasajes pero no la estadía! Que contrariedad, pero bueno, a este viaje si me fui. Si cuento este episodio de mi vida no es para elevar un tantito mi ego, sino por aquello que me dijo mi padre en esta oportunidad. Me dijo, hagas lo que hagas en la vida, logres lo que logres, obtengas lo que obtengas, no será ni para mi, ni para tu mamá. Será para ti y por ende tal vez en el futuro para la familia que formes. Para nosotros sólo es el orgullo de verte a ti y a tus hermanas (tengo 5) realizarse, lograr sus objetivos, triunfar en la vida, llegar más lejos que nosotros. Y no fue hasta hace poco, que la ingratitud recién me dejó ver, y juntar todos estos recuerdos, para darme cuenta que siemre estuvo ahi. Que siempre me estuvo impulsando a ser mejor. Que si bien es cierto se preocupaba como todo padre en que superara mis temores, que mejorara en aquello que no era bueno, se preocupaba más aun en que mejorara en aquello que era bueno. Cuido siempre de estar al tanto de aquello para lo cual eramos buenos, aquello para lo que tuvieramos aptitudes o disfrutaramos en hacer. Nos dio las herramientas necesarias para cuando tuvieramos que valernos por nosotros mismos.

El regalo más valioso que me dió mi padre fue mi educación, siempre lo he dicho. La mejor lección que me dio fue su ejemplo, porque como todo buen maestro, es un gran estudiante. Me enseñó el verdadero valor de las cosas, a perseverar y alcanzar, a no esperar que la manzana caiga en mis manos, sino hacer todo lo posible por alcanzarla, por cogerla con mis manos y arrancarla de la rama. Me enseñó, como hace poco me lo mencionó Guida, que allí donde no pueda llegar tu mano, debe llegar tu ingenio. Me enseñó sin decírmelo que no sólo debo limar mis asperezas, sino que debo con más ganas pulir y hacer brillar mis mejores areas. Y me enseñó lo que a veces olvidamos, aquello que es lo único que quieren nuestros padres y hasta eso les negamos. Quieren sentirse orgullosos, sólo eso. No para hinchar el pecho y decir . . ese es mi hijo . . yo lo hice solito . . sino para poder sabernos felices, realizados y encaminados. Decirse a ellos mismos, no al mundo, en silencio, casi en secreto, en sus corazones: Misión cumplida.

3 Comments:

Anonymous Gabriela said...

Muy lindo lo que comentas. Y es una gran verdad, muchas veces no valoramos a nuestros padres y son quienes nos dieron no solo la vida, sino todo. Gracias por recordarme hoy lo mucho que les debo y me dieron.

9:54 AM  
Blogger Jorge Hinostroza said...

¡Qué bonita familia!
¡Qué bonita familia!

5:50 PM  
Blogger Ferípula said...

Qué hermoso...tener un papá...
Yo lo perdí a mis cortos 4 añitos. Hubiera deseado tanto que me abrace, me defienda, me hable...
Mi mamá hizo de dos, en lo laboral: trabajó mucho siempre y vivíamos con mis abuelos...
Al abuelo Diego le regalaba mis regalos del día del padre, y es el día de hoy que me pregunto si un padre puede amar...si existe ese amor incondicional...que no conozco, sólo el divino, que no es poco...

Me alegra tanto tu experiencia!!!
Un papá te da raíces y alas.
Hoy la visité a mi mamá...me contaba lo orgullosa que se sentía en la oficina, en mis tiempos de secundaria, cuando venían a felicitarla por la hijita (yo) que se había ganado la beca por cinco años consecutivos... por ser mejor promedio de los hijos de los emleados. Hoy reaccioné por verla "como la veían" a ella...Me sentí feliz: elle fue recompensada por tanto trabajo y entereza...

Refuerza tus destrezas...seguiré intentando!!! Gracias!!!

Para vos:
Venite a hacerle el "pedido" a los Reyes Magos...te animás????

En una de esas...llegan!
Bechos!

9:20 PM  

Post a Comment

<< Home